Albert Howard el padre de la agricultura orgánica
24.07.2011 15:04
Sir Albert Howard fue un pionero del método orgánico de agricultura. Hijo de un granjero de Shropshire, estudió agricultura en la universidad de Cambridge. Trabajó durante 25 años como investigador agrícola en la India, primero como asesor agrícola en la India Central y Rajputana, y luego como director del instituto para la Vida de las Plantas de Indore, donde desarrolló el conocido proceso de "compostaje Indore, que le dio al antiguo sistema de abonado una base científica firme. En la India Howard amplió sus conocimientos prácticos a la vez que observó el contraste entre las técnicas agrícolas contemporáneas y las tradicionales.
“Puede la humanidad regular sus asuntos de modo que su principal posesión - la fertilidad del suelo - se preserve?” Preguntó. El método orgánico puede remontar sus raíces a esta pregunta. Para responderla, sir Albert examinó la historia de la agricultura en muchas sociedades y en naturaleza. Él observó que aquellas sociedades que aproximaron lo más posible a los métodos de la naturaleza de agricultura tenían las historias más largas. En la naturaleza -señaló- “El bosque se abona a sí mismo.” En la India observó que las cosechas y los animales más sanos eran los que evitaron los fertilizantes químicos para el abonado.
De su trabajo en la India sugirió un sistema de cultivo - el método orgánico - que todavía es la mejor respuesta a su pregunta. Su libro Un testamento Agrícola (An Agricultural Testament by Sir Albert Howard, Oxford University Press, 1940).es la exposición de sus teorías sobre la agricultura que siguen tan vigentes hoy como entonces.
Howard era un científico trabajador y brillante. Muy temprano en su carrera dejó de lado las restricciones de la agronomía convencional y la forma de investigación convencional conducida por equipos de especialistas en las condiciones de laboratorio, donde cada uno es un fragmento del conjunto, aportando un fragmento aislado de conocimiento. La especialización para él era “aprender cada vez más sobre cada vez menos.”
Él adoptó como maestro a la Naturaleza - “el granjero supremo”- como clientes a los campesinos de la India, mientras que a los parásitos y malas hierbas los llamó “profesores de la agricultura” ya que, en el contexto de la naturaleza, actúan como censores de los niveles de la fertilidad de suelo y de las cosechas inadecuadas que crecen en condiciones inadecuadas. Mientras que los científicos desarrollaban un arsenal cada vez más extenso de venenos, él decía que cuando las condiciones inadecuadas eran corregidas se iban los parásitos por eso sus cosechas eran virtualmente inmunes al ataque de plagas lo mismo que su ganado.